Diez páginas, un solo lugar, y una línea de luz de tarde moviéndose sobre una duna. Ese fue todo el brief.
Esta historia se publicó a lo largo de diez páginas en el número de septiembre de 2026 de UNTAMED, junto a reportajes sobre escultura, moda y ficción de fotógrafos y artistas que trabajan en medios muy distintos. El nuestro fue el desierto: la modelo Olga, fotografiada en Al Qudra, en las afueras de Dubái, donde la ciudad termina y las dunas toman el relevo a pocos minutos en coche.
- Modelo: Olga
- Fotógrafo: Hatim Champeli
- Agencia Creativa: Photoczaro
- Ubicación: Desierto de Al Qudra, Dubái, Emiratos Árabes Unidos
- Publicación: UNTAMED, septiembre de 2026
Construimos la serie en torno al movimiento en lugar de poses estáticas: un brazo lanzado hacia el cielo, el pelo capturado a media vuelta, el instante justo después de caer en la arena en lugar de una pose tumbada compuesta. Un vestido transparente gris polvoriento hizo gran parte del trabajo aquí. Bajo sol directo se lee casi arquitectónico; a la sombra de la cresta de una duna se vuelve suave y translúcido. Moverse entre ambos dentro de la misma serie es lo que le da a esta historia su amplitud a lo largo de diez páginas, en vez de sentirse como una sola pose repetida.
«Cada fotograma es un momento de conexión con uno mismo y de expresión pura».
Esa frase se usó como cita destacada en varias páginas, y se acerca bastante a cómo se sintió realmente el día en el set. Al Qudra a esa hora es silencioso de una manera difícil de describir para quien no haya fotografiado allí: ningún otro equipo a la vista, solo viento, arena y la luz que quede. Olga trabajó con ese silencio en lugar de contra él, que es exactamente lo que una fotografía fija necesita de quien posa.
Tres páginas más de la misma serie, tal como se publicaron en el número de septiembre de 2026 de UNTAMED.
Por qué la luz del desierto funciona así
Al Qudra ofrece dos paletas completamente distintas según hacia dónde apuntes la cámara. Fotografía contra el cielo y obtienes un azul duro y saturado, casi sin degradado: se lee audaz y gráfico, más cercano a un fondo de estudio que a un paisaje. Fotografía a ras de suelo, con la propia duna detrás del sujeto, y esa misma tarde se vuelve cálida, texturizada y casi monocromática en tono. Esta serie se mueve entre ambas dentro de la misma secuencia, lo cual explica en parte cómo un solo lugar puede sostener diez páginas sin repetirse.
Nada de eso ocurre por accidente una vez que estás en el lugar. Es cuestión de seguir el ángulo del sol respecto a las crestas de las dunas a lo largo de la sesión y planear qué montaje necesita qué luz, en lugar de seguir una lista de tomas en un orden fijo.
Fotografiando contra el cielo abierto en vez de la duna: una paleta distinta en la misma tarde.
Listado en el índice del número, junto a reportajes de moda, escultura y ficción.
Esta es la segunda vez que coloco una serie con UNTAMED, y el trabajo en el desierto sigue siendo de lo más gratificante que fotografío en los Emiratos. No tiene casi nada que ver con el equipo y todo que ver con la paciencia: esperar a que el viento acomode un pliegue del vestido en el lugar correcto, o a que una sombra caiga exactamente donde debe sobre la cresta de una duna. Diez páginas son un compromiso real por parte de una editora, y no me lo tomo a la ligera.
¿Quieres fotografiar algo igual de definido por el lugar? Ponte en contacto y planearemos en torno a la luz, no solo al calendario.
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